miércoles, 13 de octubre de 2010

Anecdotario especial





Hola amor mío:




No es una fecha especial, o tal vez si lo sea, porque una mujer especial crea todos los días algo sublime y especial. Es un día cualquiera en que tuve unas horas libres, que le robé al ocio, y que quise regalártelas como símbolo perenne de lo que tú bien sabes, oh diosa infinita y honda. Pensar en tu rostro cuando veas tu sorpresa, es como una lluvia vivificante para mí. Sólo déjate llevar por el sonido de la música y el colorido de las imágenes, y por un instante, deja lo que tienes que hacer. ¡cuanto valdrá mi musa, cuando me inspira grandes ideas para sorprenderla!

No hay duda de que el contacto con la naturaleza de algún modo abre un paréntesis en la complicada vida cotidiana. No hay nada como un parque, un lago, un lugar solitario y alejado de la civilización para confortar al espíritu y elevar el ánimo. Uno se siente libre como el viento, los pájaros, el agua que corre saltarina enmedio de las piedras y el aroma de las flores que nos traen recuerdos que yacían escondidos. El tiempo, ese tirano del siglo XXI, se transforma en un cómplice inigualable de nuestros pensamientos. El contacto con la naturaleza nos vuelve más humanos, más sensibles. En un paraíso se puede hablar con los dioses.



Imagina que tus hermosos pies caminan sobre el suave césped que tapiza este lugar, donde toda la naturaleza parece sonreír y decirnos al unísono: Tú eres aquél para quien todas las cosas fueron hechas, en ese instante en que un Dios creó al universo. Pronto, los árboles y las flores empiezan a contarnos la historia de las eras geológicas, poesía envuelta en realidad. Porque la geología es una metáfora viva y en perpetuo movimiento: ¿has escuchado la voz de una montaña? Conforta al espíritu saber que una montaña imponente y excelsa, con sus altas cimas que se imponen sobre un paisaje de arboledas, y que nos maravilla con su existencia, es el resultado de un caos dionisiaco en el cual hubo quizás dolor y cansancio, hasta que el transcurso del tiempo y la paciencia de la naturaleza terminaron de formar aquella montaña que ahora nos maravilla con su existencia. La montaña no
sabe de su existencia ni de su pasado; pero su serena existencia me permite a mí pensar en mis cimas, me permite confortarme

con mis ideales, seguro de que tarde o temprano mis cumbres maravillarán al valle. Algún día amanecerán mis cumbres cubiertas de un dorado resplandor de luz.




La naturaleza serena, paciente y sabia, me conforta con una suave brisa de aromas multicolores, una fina brisa moja mi rostro y mi cabello; como si la suave mano de mi amada se posara sobre ellos, así percibo la mano del viento revoloteando con sus dedos. La naturaleza es; pero mi mente es la que transforma a un mundo objetivo y frío en un mundo de notas paradisiacas en donde el verde resplandor de todo lo que me rodea conforta mi alma y fortalece mi espíritu, pues ante la grandeza de lo natural... ¿que es la civilización contemporánea? Y al final del camino, todo, lo real y lo ficticio, no deja de ser una ensoñación de los sentidos.


Somos distintos, pues tenemos una rara sensibilidad dieciochesca que nos hace seres unicos y especiales en una época en que hasta lo peculiar se produce en masa. Somos seres complicados que tenemos la imaginación viva para diseñar un mundo de quimeras. Tenemos capacidades como la curiosidad y el amor al conocimiento, el espíritu crítico y la sensación de no querer nadar en el pantano colectivo; de algún modo somos selectos y selectivos, aristócratas, en fin. Nuestra esencia se adivina en cada uno de nuestros actos porque para nosotros es ajeno ese arte de la simulación, de las cortinas de humo; nuestra superioridad descansa en nuestra sinceridad y pasión con todo lo que nos habla hasta el fondo de nuestro corazón. El símbolo no es el significado, y a menudo el símbolo contradice al significado. En nosotros, la libertad hablaría dulces notas a nuestros oídos y su hermoso canto nos deleitaría con sus letras. En nosotros, el perfume de la sabiduría construiría esencias infinitas. Eso nos aparta de la masa, y no podríamos ser felices en sus pantanos lodosos.

Con este blog quisiera regalarte un pequeño descanso de notas alegres para que tu espíritu cante al compás de la música celestial de un invisible coro de serafines. Quisiera sorprenderte con un pequeño detalle, pues eres la criatura más sensitiva y humana del universo. En pequeños detalles, estaré cerca de ti para sorprenderte.